Lula perdió donde más necesitaba ganar: las claves detrás del avance de Flávio Bolsonaro en Brasil

2026-10-05 18:08:29 - MUNDO

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó un resultado que, hasta hace pocos días, no parecía el más probable: Flávio Bolsonaro terminó primero con 47,06% de los votos, frente al 45,12% de Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia, aunque estrecha, pone al candidato del bolsonarismo en una posición favorable de cara a la segunda vuelta del próximo 25 de octubre.

El resultado también obliga a mirar más allá de los porcentajes nacionales. La ventaja de Flávio se explica, en buena medida, por el comportamiento electoral del Sudeste, especialmente por São Paulo y Minas Gerais, dos territorios fundamentales para entender por qué Lula no consiguió repetir el desempeño que necesitaba para llegar primero al balotaje.

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Flávio Bolsonaro se impuso en los tres estados con mayor número de electores: São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais. Es decir, el candidato de la derecha consiguió consolidar su fuerza precisamente en una región que concentra una parte decisiva del electorado brasileño.

En entrevista con EL COLOMBIANO, Fabián Alejandro Acuña Villarraga, doctor en Ciencia Política y docente e investigador de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UNAD, explicó que el resultado demuestra que el bolsonarismo logró sobrevivir a la ausencia de su principal figura.

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"El bolsonarismo ya no depende de que Jair esté en la tarjeta. Se suma a una tendencia de liderazgos y partidos de centro derecha y extrema derecha, que han consolidado fuerza hegemónica de la derecha brasileña porque no tiene competidor real en ese espacio: En ese sentido, la ausencia de Jair no debilitó al movimiento: lo obligó a institucionalizarse".

Para Lula, el resultado fue inesperado. "Admito que estábamos convencidos de que íbamos a ganar en primera vuelta, reconoció el mandatario, quien intentará ahora disputar los votos que quedaron por fuera de los dos principales candidatos. "Estamos en la prórroga y ahí es donde vamos a convencer al pueblo brasileño", añadió.

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El comportamiento de São Paulo resulta especialmente relevante. Se trata del estado más poblado y más rico del país y, en esta elección, mostró una inclinación clara con Jair Bolsonaro.

Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo y antiguo ministro de Jair Bolsonaro, fue reelegido en primera vuelta con 62% de los votos, frente al 36% de Fernando Haddad. El resultado no solo consolidó el poder de la derecha en el estado, sino que volvió a dejar en evidencia la dificultad del Partido de los Trabajadores para recuperar allí el terreno que necesita.

La derrota también alcanzó a algunas de las principales apuestas de Lula para el Senado.Entre ellas estuvieron Marina Silva, exministra de Medio Ambiente, y Simone Tebet, exministra de Planificación. Ambas perdieron frente a candidatos alineados con Bolsonaro.

En Río de Janeiro ocurrió algo parecido. Eduardo Paes, candidato respaldado por Lula para la gobernación, obtuvo 42% y quedó por detrás de Douglas Ruas, apoyado por el bolsonarismo, que consiguió 49% y avanzó a la segunda vuelta como favorito.

En este escenario aparece uno de los interrogantes más importantes para la izquierda brasileña: en estados del Sudeste como Río y São Paulo, Lula consigue el respaldo de sectores de mayores ingresos, pero pierde terreno entre los votantes más pobres. Es un fenómeno que obliga al Partido de los Trabajadores a preguntarse por qué una parte de quienes podrían sentirse representados por sus políticas sociales está optando por una alternativa de derecha.

Para Acuña, este comportamiento hace parte de un nuevo orden territorial más amplio del electorado brasileño. "La geografía electoral brasileña se está reconfigurando: el bolsonarismo creció en el sur y centro-oeste, y también penetró en partes del nordeste que antes eran territorio seguro del PT".

Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo bajo control y el desempleo cayó. Sin embargo, eso no significa que todos los brasileños perciban de la misma manera la situación económica.

El costo de vida aparece como una de las principales preocupaciones. También la inseguridad y el endeudamiento. El analista político Thomas Traumann resumió a AFP el problema de esta manera: "Los brasileños están preocupados por cosas concretas como los precios en los supermercados, el miedo a ser asaltados y las deudas de las tarjetas de crédito".

Ese diagnóstico ayuda a explicar parte de la campaña de Flávio Bolsonaro. Mientras Lula centró buena parte de su discurso en la soberanía de Brasil frente a las presiones de Donald Trump y en el legado de sus tres gobiernos, con énfasis en los programas sociales, su rival llevó la discusión a asuntos cotidianos: el precio de la carne y otros productos, la inseguridad y el gasto público.

Flávio prometió combatir los precios altos, endurecer la respuesta frente a la inseguridad y aplicar un ajuste fiscal para contener el crecimiento de la deuda pública durante el tercer gobierno de Lula. También planteó reducir la dependencia de los programas de asistencia del Estado.

Lula pidió al electorado valorar lo que significaron sus gobiernos y las políticas sociales impulsadas durante ellos. Flávio intentó convertir la elección en una evaluación del presente: cuánto cuesta comprar comida, qué tan seguro se siente un ciudadano y cuánto debe una familia en sus tarjetas.

No obstante, el doctor Fabián Acuña plantea que la situación es mucho más compleja de lo que se cree, "el punto de partida es duro: deuda pública por encima del 80% del PIB, deuda de las familias en niveles récord, tasa de interés alta y crecimiento mediocre. En ese contexto, ninguno de los dos tiene espacio fiscal real para hacer lo que promete."

El desafío para Lula tampoco se limita a recuperar votos para la segunda vuelta. La elección legislativa dejó un Congreso con una fuerza conservadora considerablemente mayor.

El Partido Liberal, liderado por Jair Bolsonaro, se consolidó como la principal fuerza del Senado. La bancada pasará de 15 a 28 senadores. En la Cámara de Diputados, el partido también fue el más exitoso, con al menos 85 de los 513 escaños.

"Eso significa que cualquier reforma que Lula quiera aprobar (tributaria, laboral, ambiental, social) va a requerir concesiones enormes o va a ser simplemente bloqueada", explicó Acuña.

Entre los nuevos senadores del PL están Michelle Bolsonaro, ex primera dama, y Carlos Bolsonaro. Jair Renan Bolsonaro, el hijo menor de Jair Bolsonaro, también consiguió un escaño como diputado por Santa Catarina.

El crecimiento del bolsonarismo tiene consecuencias políticas que van más allá de la elección presidencial. Una de las principales es la posibilidad de que el nuevo Congreso impulse una amnistía para Jair Bolsonaro y para cientos de personas condenadas por el ataque del 8 de enero de 2023 a las sedes de los poderes públicos.

Flávio Bolsonaro ya prometió impulsar esa amnistía. También respalda un eventual proceso de "impeachment" contra Alexandre de Moraes. Según el profesor de Derecho de la Fundação Getulio Vargas Álvaro Jorge, varios senadores, especialmente de la derecha, han señalado esa posibilidad como parte de su plataforma política.

Sobre esa posibilidad, el profesor Acuña habló sobre una posible crisis: "esta es una decisión que tiene un alto costo político, la Corte Suprema podría declarar inconstitucional una amnistía, y eso podría generar una crisis institucional muy pronto".

La composición del Senado también será relevante para el próximo gobierno porque esa cámara participa en la aprobación de los candidatos a la Corte Suprema. El ganador de la segunda vuelta podría nominar a cuatro de los once integrantes del tribunal.

Por eso, incluso si Lula consiguiera remontar el resultado presidencial, el escenario político que encontraría sería diferente al de su actual mandato: tendría frente a sí un Congreso con una presencia conservadora más fuerte.

"Lula gobernaría en modo defensivo, gastando capital político en sobrevivir más que en transformar", expresó el profesor.

La primera vuelta dejó un margen pequeño entre los dos candidatos. Además, cerca de 8% de los votos fueron para candidatos distintos de Lula y Flávio, y casi todos ellos pertenecen al campo de la derecha. El tercer candidato, Augusto Cury, obtuvo 2,90%.

A esto se suma una abstención del 21% del electorado.

La politóloga Carolina Botelho sostuvo que Lula todavía tiene posibilidades, pero que necesita convencer a quienes votaron en blanco o nulo y, especialmente, a quienes no acudieron a las urnas.

Esta percepción también coincide con el doctor Fabián Acuña, "Lula, necesita movilizar a un electorado cansado y convencer a votantes de centro que no existen en número significativo".

El desafío es doble. Flávio parte de una ventaja y puede recibir una porción importante de los votos que quedaron en manos de los otros candidatos de derecha. Lula, en cambio, necesita ampliar su coalición y convencer a electores que no se movilizaron en la primera vuelta.

El resultado brasileño ocurre además en un momento en el que la derecha ha ganado fuerza en distintos países de América Latina, según el material suministrado sobre estas elecciones. Chile, Perú, Colombia y Argentina aparecen como parte de ese escenario regional, junto con la influencia política de Donald Trump.

Las reacciones internacionales también mostraron el significado que el resultado tiene para ese sector político.

Javier Milei felicitó a Flávio Bolsonaro y calificó su resultado como una "histórica elección" frente a Lula. Abelardo de la Espriella también celebró el desempeño del candidato y afirmó que "el verdadero cambio es derrotar a la izquierda".

Desde Israel, Benjamin Netanyahu expresó su deseo de restablecer la relación entre su país y Brasil y le deseó a Flávio "una gran victoria".

Donald Trump, por su parte, no respaldó explícitamente a ninguno de los dos candidatos, aunque afirmó que seguía las elecciones brasileñas "muy de cerca".Marco Rubio mantuvo también una posición cautelosa .

En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella, también aprovechó para felicitar a Bolsonaro señalando que el verdadero cambio estaba en "derrotar a la izquierda".

El resultado brasileño, en consecuencia, trasciende la disputa entre dos nombres. Para el bolsonarismo, representa la posibilidad de recuperar la Presidencia y, al mismo tiempo, fortalecer su influencia en el Congreso. Para la izquierda, es una advertencia sobre la necesidad de entender por qué perdió terreno precisamente en territorios decisivos como São Paulo y Minas Gerais.

"El bolsonarismo creció en el sur y centro-oeste, y también penetró en partes del nordeste que antes eran territorio seguro del PT", explicó Acuña.

El 25 de octubre, Brasil decidirá quién ocupará la Presidencia. Sin embargo, una parte del resultado ya está definida: independientemente de quién gane el balotaje, la derecha brasileña llega a la segunda vuelta con una fuerza territorial y legislativa que Lula no puede ignorar.

"Como está el panorama hoy, Bolsonaro tiene más espacio para crecer que Lula, porque el campo de derecha está unificado y la abstención tiende a favorecerlo", señaló el doctor en ciencia política, Fabián Alejandro Acuña Villarraga, también docente e investigador de la UNAD.